La madera tiene cualidades extraordinarias: es un elemento orgánico que contiene las características y la belleza única del árbol del cual proviene. Es también un material que, bien trabajado y cuidado, puede durar y ser plenamente funcional por cientos de años (no hay más que mirar a los instrumentos de cuerda italianos del siglo XVII o los techos de centenares de edificios medievales de Europa para comprobarlo). La madera es, finalmente, un producto sostenible, que puede desarrollarse y, eventualmente, descartarse sin poner en riesgo un ecosistema.
Estas cualidades convierten la madera en la materia prima ideal para el proyecto de ·33· Construimos con la idea de que cada gafa sea hermosa, única, duradera, y en armonía con el entorno.
Todas las gafas ·33· se construyen con un proceso completamente manual, desde el corte de la madera hasta la finalización, en nuestro taller de Tenerife. Nuestro proceso de producción ha sido perfeccionado con años de experiencia e innovación para generar gafas de altísima calidad, apoyándose siempre en la gestión artesanal de cada actividad.
El proceso artesanal para la producción de gafas requiere, por un lado, una gestión rigurosa de cada una de las etapas de elaboración, prueba y revisión final del trabajo; por otro, un alto grado de experiencia y habilidad del artesano que construye la gafa. Es un proceso costoso y que implica riesgos, pero cuyos resultados son objetos únicos, de una belleza y elegancia distintivas, y a la vez sólidos y funcionales.
El proceso industrial, por otro lado, tiene como objetivo central la creación en serie de objetos idénticos, indiscernibles unos de otros. Esto está en las antípodas de lo que buscamos como objetivo de ·33·
Carl Zeiss produce desde hace más de 150 años elementos ópticos de gran calidad, con los que se han construido desde microscopios para investigación biológica hasta las cámaras con que se filmaron clásicos de la historia del cine. En las gafas de sol, los lentes Carl Zeiss proveen una experiencia visual de extraordinaria nitidez y definición, como también una protección a la mirada con filtros UV y antireflejos de última generación. El resultado es una calidad óptica muy superior a la de cualquier otro lente de sol del mercado.
Las bisagras flex permiten una apertura lateral de las varillas de aproximadamente 20 grados, manteniendo una tensión centrípeta en la apertura. Esto hace que sea muy simple ponerse y sacarse las gafas sin dañar su estructura, y también ayuda a que las gafas estén siempre en su lugar.