Nuestros clientes suelen preguntarnos por qué usamos madera y no otro material más convencional para nuestras gafas. Por qué no acetato de base vegetal o una bío resina. Es una pregunta que va directo al corazón de ·33·, y que nos lleva a pensar más allá del material de nuestras monturas.
Antes que nada, con la madera, y en particular con la madera de altísima calidad que usamos en la construcción de nuestras gafas, pueden crearse objetos de gran elegancia, que son además únicos. Cada árbol tiene una pigmentación y una trama de vetas que lo distingue del resto; no hay dos piezas de madera que tengan veteado y colores idénticos. Esta cualidad extraordinaria fue muy apreciada ya por las civilizaciones antiguas: se tiene registro del uso de madera para la confección de joyas y artículos de lujo en el Antiguo Egipto, Grecia y Roma. Es una tradición llega hasta nuestros días y que aún hoy se apoya en el trabajo del artesano, que revela a través de su exploración la belleza latente en cada trozo de madera.
Existe algo del orden de lo sensorial que es propio de la madera. La suavidad que transmite el ébano al tacto, la manera en que reacciona a la temperatura del cuerpo, su aroma, hacen que el trabajo se convierta en una experiencia inmersiva: llega un momento en el que el artesano es la madera. Esa sensación vive en nuestras gafas y se transfiere a quienes las portan. El contacto de una madera trabajada a la perfección con la piel hace que usar unas ·33· sea no solo placentero, sino que se sienta como algo natural. Algo más cercano a una extensión del propio cuerpo.
Finalmente, la madera que usamos en ·33· es sostenible, no solo por su proveniencia y naturaleza orgánica, sino porque es un material de gran longevidad. Esto está en el corazón del proyecto ·33·: queremos crear gafas bellas y elegantes, que acompañen a sus propietarios durante largos años, y que no agredan ni vulneren el mundo del que provienen y en el que habitan. Hemos diseñado un proceso de producción enfocado en la madera y orientado a lograr productos de gran calidad, con un norte de sostenibilidad que implica un uso controlado y responsable de insumos y materia prima, una generación mínima de residuos y descarte, y un vínculo fraterno y productivo con nuestra comunidad.
La madera está en la esencia del proyecto ·33·: una materia viva, que nos presta su belleza al tiempo que nos conecta con lo elemental, que nos acerca al vínculo sensible con la naturaleza y nos permite explorar las posibilidades del trabajo artesanal y creativo, que nos devuelve a la raiz del mundo en el que vivimos y a la necesidad de tratarlo con responsabilidad y respeto.